jueves, julio 14, 2005

Experimento 1.4

Miguel salió por la puerta a renglón seguido y bajó las escaleras pensando: (1) No merece la pena esperar durante semanas o meses a hacer una cosa, tu vida puede cambiar en virtud de lo que pase en media hora. (2) Es aleccionador, por lo menos sé que mañana puedo decirle algo a Carla sobre esas vacaciones, si es imbécil esta no me causará tanto dolor después. (4) Un día puede nacer de verdad una relación que me cambie la vida sin destrozar mi tranquilidad. (5) Eso no existe (cada idea le brotaba de la cabeza en cada tramo de la escalera) (6) Esa persona que se conoce sin esperarlo cuando te es presentada a la salida de cualquier sarao o a la entrada de un cine, con la cual no tendré que llegar a pactos extraños ni cónclaves entre hermanísimas ,porque sabes que te comprende perfectamente. (7) Es posible que una buena época se trunque con una puñetera conversación. (8) Si encontré a una mujer que no mide el tiempo porque un día lo pases entero con ella y tres no la veas, a fin de cuentas era lo que buscaba, tal vez una explicación razonable entre dos personas con esa concordancia arregla muchos malentendidos. (9) Puede ser lógico que las dudas ahora amontonadas algún día cercano se diluyan y mejor sea no hacer nada. (10) “Estoy sudando como un cerdo…¿por qué bajo por las escaleras si costó 15.000 euros poner un ascensor en la comunidad?”

Apareció uno de los conocidos con los que tomaba riojas en el bar.
- Miguel, espera un momento, tengo que hablarte de algo.
- Oye, ahora no
- Es muy rápido, fui a cenar a un chino…
- De verdad que no tengo tiempo para hablar de la inmigración.
- Al final de la cena nos sacaron unos rollitos con unos papeles de la suerte dentro y ponía una frase que te va a gustar, mira lo tengo por aquí.
Miguel veía como el pesado se ponía a sacar un papelito color rosa sin que ningún coche subiera a la acera y lo matara allí mismo.
- “La suerte es para los cobardes, el misterio es lo que atrae a los valientes”, ¿toda una frase verdad? ¿Cuál será su significado último?, esto lo tenemos que pensar.
- No lo sé, yo…- Miguel pensaba en otras cosas: Lola, llega media hora tarde, gritos, castración dolorosa, muere desangrado…
- ¿Es interesante no, qué querrán decir los chinos con esto?
- Pregúntaselo a ese –señalo con la mano un todo a 100 que había en la calle- seguro que es catedrático en documentos en rollitos.
- No creo, es de la región de Shaighjag
- ¿Y qué?
- ¿Pues que el restaurante es de gente de la región de Pekín?
- Y qué más da, todos son iguales.
- Lo dices en serio
- Claro, además está claro, lo de los papelitos es una estrategia y también lo hacen para putear,
- ¿Para putear a quién?
- A su familia, cuando no hay muchos clientes les meten en la cocina para que escriban mensajes incomprensibles y luego tienen que meterlos con mucho cuidado en los rollitos esos de carne de rata, seguro que tardan un huevo de tiempo con cada papelito, pero mantienen a los parientes ocupados trabajando a todo trapo aunque entren dos a cenar.
- ¿ Y la estrategia?
- Mira –Miguel se acercó al conocido al que no volvería a invitar en su vida a un vino- los chinos saben que son superiores a nosotros, llevan milenios preparando la invasión del arrogante occidente que les hace ver películas sin actores con ojos rasgados…entonces, como estrategia para quedarse con todos nuestros mercados, porque ya la hemos cagado dejándoles entrar, ponen papelitos en la comida, para que pensemos y perdamos el tiempo en bobadas mientras ellos se dedican a invadirnos silenciosamente, se escojonan detrás de las cortinas horrendas esas que tienen en las cocinas cuando encuentras el papelito, y te pones a reflexionar a los Kant y Hegel ¿lo entiendes?…
- No tenía cortinas la cocina …
- Joder que cerdos, adiós, me espera Lola.
- Eh…Miguel…vale adiós…
Al doblar a toda leche una esquina, Miguel se metió la mano en la cazadora y se encontró el papelito rosa, volvió a leerlo en letra de máquina impecable. “La suerte es para los cobardes, el misterio es lo que atrae a los valientes”. Sí, todavía le haría pensar porque el pesado le había metido el papelito en el bolsillo, ¿tenía algo ver con todo? “ya te digo, los chinos son listos de cojones, nos distraen mientras tanto, mentes superiores no sólo para el kunfu…el portal de Lola, no ha sido para tanto el retraso…a ver que dice”.

Experimento 1.3

- ¡Miguel!
- Sí Lola...
- ¡Ay!... Qué sí, qué sí, qué se lo digo... ¡Miguel!...
- Sí... Lola... Te escucho...
- Dejadme un ratito... ¡Miguel!...
- Dime Lola... ¡Dime! -
Aumenté los decibelios de mis respuestas para armonizar el volumen en la voz de ambos.
- ¡Miguel! ... ¡Ay!... Aguarda: ¡Marisa, no me hables cuándo estoy hablando porque no me entero! ¡Sí! ¡Se lo digo!... ¡Miguel!...
- ¡Joder Lola!... Deja de bramar mi nombre, qué me dejas sordo.
- Miguel, no seas desagradable. Verás...
- Lola el que te ha llamado he sido yo. Tengo que decirte algo, así que...
- Ya me lo dirás luego. Escucha...
- Lola: no. Tengo que decirlo.
- ¡A callar! -
Cómo me jodía cuando Lola utilizaba ese soniquete de madre autosuficiente - Hemos estado leyendo las cartas de mi madre, las que tenía escondidas en el fondo del armario...

La madre de Lola falleció hace quince días. Gran persona, mujer habitación, que definió alguien, había consagrado su vida a acoger a todo el mundo pasando desapercibida, nada más y nada menos. La pérdida en vez de unirnos nos había desapegado aún más. Aún elevando al máximo el termostato del cariño no lograba caldear el ambiente lo suficiente. Lola se distanciaba, se encerraba en si misma y en sus hermanas, esos cónclaves de los cojones eran cada vez más frecuentes. Además, con el embrollo de cumplimentar la burocracia fúnebre apenas se veían, pues había recaído en Lola, la única sin hijos y de profesión procuradora, la tarea de resolver la papeleta legal. Apelar al recuerdo de la Dama muerta bastó para contenerme el verbo.

- Miguel...
- A ver, diiime... - "Ya me anuló. Cómo soy tan idiota..."
, pensé. - Dime, te escucho...
- Miguel... Hemos leído unas cartas de mamá... Y...
- ... -
Lola se detuvo - Venga, a mi me lo puedes decir... - El acento condescendiente de mis palabras prejuzgaba un típico ataque de histerismo insustancial de las hermanas Ulloa. - Cálmate y cuéntame qué habéis leído. - Mi tono evolucionó de la condescendencia a la autoridad, empezaba a creer que sucedía algo...
- No... Ven...
- Lola.. -
Ahora la resignación y la infinita paciencia me aliñaron el ánimo.
- Ven... No quiero estar sola... Ven y te lo cuento... Mis hermanas se marchan ahora a recoger a los niños al colegio. Ya sólo me quedas tú. Ven a casa, pasa la noche aquí. Y hablamos también de lo que quieras. Es cierto que tenemos que hablar... Pero ahora ven. Por favor, no me dejes sola.
- Vale... Vale... Estoy ahí en veinte minutos.
- Date prisa. Mis hermanas sólo van a estar aquí cuarto de hora.

Colgué el móvil.

miércoles, julio 13, 2005

Experimento 1.2

Volvió a la realidad con el machacón tono de móvil que le había descargado precisamente Lola. No le gustó en su momento y no le gustaba hoy, pero lo mantenía por no tener problemas. Claro, ya no te gusta, si te lo hubiese puesto la imbécil de Carla estarías encantado de llevarlo.
El instante de coger el teléfono se alargaba desafiante a las leyes de la física newtoniana. Se agolpaban los deseos, los pensamientos. Hacia tanto tiempo, era todo ya tan difuso.
Nadie sabe las intimidades de los corazones, suponiendo que las intimidades se escondan en los corazones, que ya es suponer.
No me convienes, pensó. Sí, eso es lo correcto. ¿Tendré valor para decirlo? ¿o será ella la que me lo diga antes a mí? Es probable, para que coño van a tener un cónclave las hermanas Ulloa. Solo cuando pasa algo malo, o va a pasar, se celebran estas reuniones fraternales. Y sobre todo, solo en ese momento deciden usar ese nombrecito. Cursis hasta el fin.
Hace tiempo que no estoy bien. Es un hecho. Hace tiempo que no estamos bien ninguno de los dos. Tal vez dejarnos no cambie nada. Pero es lo mejor, o mejor dicho lo único que se me ocurre. Eres un cobarde, me dirá. Y tendrá razón para hacerlo.
¿Y si estoy confundido? Que también puede ser por otra parte. ¿Quién soy yo para saber no solo lo correcto, sino lo que será correcto dentro de diez o quince años?
El teléfono seguía sonando. La televisión estaba encendida. Al dormirse se olvidó de desconectarla. Cogió maquinalmente el mando a distancia, calló con un dedo, borró literalmente al hombre encorbatado que hablaba en la pantalla y descolgó a Lola. Un pinchazo leve en la boca del estómago. Como casi siempre que hablaban así.

Experimento 1.1

Miguel, esperando a que acabase el cónclave se quedó dormido, y tuvo una fugaz pesadilla para su sorpresa.
En el sueño estaban él y Lola y ni siquiera sabía, no recordaba haber escuchado el momento exacto en que se lo dijo en el sueño. Acabó. Se fue. Desapareció. Algo muy malo había ocurrido o se había escuchado en el sueño, parecía que había llegado tarde a su comienzo.
Caía en la cuenta que la perdía, y para siempre dentro de ese sueño, andaba para salir del parque que daba enfrente de su casa. El crepúsculo se acercaba, haría yacer a la ciudad, dejando sin luz a los enamorados sentados allí.
Camina sin mirar por aceras atestadas y no reconocía Miguel a nadie en el sueño. El cielo se estaba cerrando lentamente, las nubes antes empequeñecidas, ahora grises son colosales puertas.
Debería haberlo intuido, haberlo pensado; caído cuanto menos en la cuenta. ¿Iba a interesarle el presente, ahora sin Lola? Circulaban los coches intentando mirarle; sus inquisidores ojos le interrogaban. Sombras pasaban por su lado.
Cargado con palabras mudas porque no sabía lo que había ocurrido en el sueño, en medio de las penumbras de los portales, pedía explicaciones – nunca ha sospechado que todo fuese inútil cuando te sientes solo- Sin entenderlo, con siluetas oscuras adosadas a los lados de su caminar, pegándose con sus mil respuestas, Miguel vagaba en el tumulto, en una tarde crepuscular.
Mientras arriba, las nubes sin serenarse, herían a sus súbditos con desprecio, y de repente al creer que le estaban mojando también a él en el sueño, Miguel se despertó, y escuchó que sonaba el timbre.
“Acabó el cónclave, es Lola…claro que es ella leches…”

martes, julio 12, 2005

Experimento 1.0

¿Cómo era aquello? Esa frase en latín de las películas de romanos...
¡Ah, sí! Alea jacta est, la suerte está echada. Sí, esa es la respuesta con la que el mayordomo de la deseada señora Fortuna me ha dado con la puerta en las narices toda la puñetera vida, extrañarme es un pobre ejercicio de ingenuidad.
Tendré que decírselo.
¡No, en el momento oportuno, no, joder! Siempre caigo en lo mismo. Hoy.
Tendré que decírselo hoy.
Lola...¿he estado alguna vez a la altura de tus ilusiones? Supongo que sí, eres demasiado inteligente para estar al lado de alguien al que no valoras. Soy yo quien ha desperdiciado mucho tiempo antes de aprender a saborear todo lo que me ofreces, pero ya sabes, soy de efectos retardados y defectos anticipados.
Lola...aguanta un poco más, cariño.
Estará en casa con su hermana.
Llámala.
Vamos, saca el móvil, cobarde. Desbloqueo. Agenda. Lola.
- Hola, Miguel. ¿Querías hablar con Lola?
- Sí, ¿no está contigo?
- Ahora viene. Estamos de cónclave y ha bajado al supermercado a por suministros. ¿Le digo que te llame?
- Dile que despues del cónclave tenemos partido.
- Vale. ¿Algo más?
- No. Si acaso, que arregléis una pizca el mundo. Hasta luego.

lunes, julio 11, 2005

TERTULIA E IMAGENES EN EL CAFÉ JUNTO A LA FACULTAD DE ARQUITECTURA

Este Sábado, los que podemos vernos en Valladolid estuvimos disfrutando de la hora del café hablando juntos de este proyecto. Entre otras cosas salieron ideas que sean capaces de poner en común a nuestros lectores lo que a veces hablamos, sobre esto y aquello en las tertulias. Hablamos mucho del futuro número 0 de la revista que está a punto de nacer, de las ganas que tenemos que nos sorprenda lo que imaginamos ahora.
Hubo también mucha reflexión sobre la ficción pura y la ficción mezclada con la realidad, al final llegábamos a la misma conclusión, y es que sin la realidad pocas cosas son también ficción. Más bien disfrutábamos de esa mezcla y de la ironía dijo uno de nosotros, la cual se alimentaba de la no ficción y más de la realidad. Se comentó que la ficción y no ficción se estaba escribiendo con igual calidad en los blogs y que eso era lo que importaba para llevar a buen puerto el proyecto.
Se trataron posibles nuevos puntos de vista, desde el punto artístico, como pensar en un performan (no sé si está bien escrito) basado en textos de nuestros blogs, alimentando la vena que le une al teatro al amigo Juan Carlos, y que como todo lo creativo es de agradecer por gente que se dedica a crear.
Nos explicó también algo que se va a empezar a hacer en este blog, una obra escrita a varias manos, donde el mismo Juan Carlos nos dará el pistoletazo de salida con el comienzo por él mismo de la historia. Será muy interesante poder unir los estilos y la creatividad en una misma obra.
Comentamos invitar a otro café, al creador del blog de filosofía que ha ganado un merecido premio como mejor blog de cultura, y que por ser un cercano pucelano puede ser bueno conocernos y conversar.
Luego hablamos mucho del texto de nuestro compañero Fernándo Diaz, sobre nuestra pasada historia, y como ha vuelto a retomarse el hilo de aquel grupo, sin haber dejado de madurar. Entramos en el difícil tema de si somos una generación literarea, o al menos un grupo con algunas ideas o características comunes, y salían varias pero vimos que había mucho que hablar sobre ello. Se apunto una buena idea, como que había camino para pensar si como grupo podemos llegar a plantearnos ideas comunes en problemas de la sociedad que nos toca vivir, o aspectos comunes con una estética o manera de reflexionar. Apasionante pero que exigiría algo más de una tarde de café (en realidad nadie tomo café, yo un refresco y los demás disfrutaron sin excesos que son personas reflexivas) Hubo una anecdota a propósito del café donde estábamos, y es que ante un portatil abierto el camarero cuando pagábamos para irnos, me pidió el nombre de un juego de pc que había monstrado a mis contertulios como ejemplo de creación gráfica, no se interesó por nuestra conversación de literatura o filosofía, sólo por "las imagenes" que había visto. Y esto se une a otro aspecto del que se habló. En un mundo dominado por la imagen, va a ser difícil hacerles leer una revista que no tenga una gran explosión de estas imágenes en su interior. ¿O tal vez sí?

Un saludo a todos los lectores que siguen este proyecto. El resto de la reunión fueron bromas y risas que evidentemente son lo mejor de estos encuentros, como casi siempre que nos encontramos.